No te vas a quedar aquí.
Ni que fueras un aguijón.
Ni siquiera te pareces al llanto del niño que no duerme.
No pienses que eres la primera vez que veo el mar.
Ni el primer día que me perdí en la calle y agarré la mano de aquel viejo desconocido. O joven por conocer. No.
Ya he visto a alguien morir de desilusiones.
Ya he matado por conseguirlas.
No eres nada que no pueda olvidar. O matar.
Entérate.
Te piensas que ya formas parte del contexto. Que eres mi punto de aproximación. Punto y coma. Desaciertas. Te acercas más a la interrogación de un por qué cojones te dejé pasar. Si no llegas a la altura para montarte en la atracción sin vomitar.
Ahora quiero que te vayas. No te lo voy a suplicar. No me lo vas a reprochar.
Te has ido. Y no porque hayas querido. Sino porque yo he podido.
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