Ya lo entiendo todo. El dolor y el placer ligados, dice Gorvett. Como cuando te tocas una muela que esta saliendo con la lengua. Como cuando comes comida picante. Como meterte en una bañera hirviendo. Como tatuarte. Como la absenta, O el orgasmo, Larga lista de sensaciones soportables y benignas.
Parece que nos luce automachacarnos. Con todo el elenco de excitaciones que se pueden experimentar y elegimos aquellas que van acompañadas de ¿dolor?. Bonita y mentecata estupidez humana.
Aunque defiendo al practicante. Hay algo de atractivo en todos esos actos de sufrimiento placentero. No se puede explicar, vas más allá de la pura biología. Es anteponer emoción a la propia cuestión. Posponer la razón al corazón, Sabes que te va a doler, picar, escocer, sangrar, pero asumes el proceso porque la consecuencia (crees) será plácida.
Por eso el amor (del tipo que sea) es aprender a disfrutar del dolor, cuando sabes que éste trae consigo gloria. Porque para bienestar primero tienes que malestar. Eh, y no siempre es así, y no digo que haya que soportar hasta no poder con el suplicio, que callarte y aguantar el tipo sea la opción acertada. Pero si la decisión acertada es, por definición, la que más beneficio nos aporta, has de saber que en dicho beneficio reside el coste, no sólo ingresos.
Con esto quiero decirte que un día esa muela dolorosa se cae, que el wasabi se utiliza en la alta cocina, que nos gustan las duchas calientes, meternos tinta en la piel, emborracharnos, hacer el amor. Y enamorarnos. Que "lo bueno" sin "lo malo" no existiría.
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